No ez de mi deddacción odiginal, aunque acabo de decogedlo del buzón y me ha padecido cuanto menoz cudiozo dadlo a conoced.
Cadezco de la infodmación de su autodÃa.
“La Sociedad para la Preservación de la Vida Motociclistaâ€
Nos ves pasar por ahÃ, en nuestras motos viejas, pasando frÃo en invierno o sudando en verano, con un aspecto entre ridÃculo y trasnochado, sin un destino aparente y con un origen incierto, solos o en manada, rápidos hasta lo fulminante o lentos hasta lo parsimonioso y te preguntas: “Pero…¿Estos tipos quiénes son?†Pues no somos otros que los orgullosos miembros de la Sociedad para la Preservación de la Vida Motociclista. Como si no te he dicho nada, ¿verdad? Pues verás…
La Sociedad para la Preservación de la Vida Motociclista es un colectivo sin listado de socios, sin estatutos, sin registro, sin actividades establecidas, sin eventos conmemorativos y sin sede social. La S.P.V.M. (será mejor abreviar), basándose en su carácter ácrata y sutil y a pesar de no contar con banderÃn de enganche alguno, ha sido capaz de reunir a un montón de gente distante y distinta pero con unas caracterÃsticas muy determinadas. Y es que resulta que los miembros de la SPVM somos…¿Cómo lo explicarÃa yo?...Somos…
Somos los que preferimos un caballo de vapor a un voltio y un voltio a un kilobit.
Somos los que aún levantamos la cabeza cuando pasa un avión y giramos el cuello cuando pasa un tren porque nos siguen asombrando las cosas que se mueven.
Somos los que vemos una mancha de grasa como una condecoración, una cicatriz como una historia que contar y un arañazo en la carrocerÃa como un recuerdo de guerra.
Somos los que ponemos un filamento de tungsteno incandescente donde otros colocan un gas azul, porque entendemos que en la noche cerrada la trazada no hay que verla, hay que intuirla.
Somos los que contamos la vida en kilómetros, las posibilidades en mapas de carreteras y las amistades por cazadoras de cuero.
Somos los que aún recordamos la primera moto que vimos a un mayorzote, la primera moto en que nos dieron una vuelta, la primera moto que tuvimos y aun con tal alarde de memoria siempre olvidamos el cumple de mamá, el aniversario de boda y las edades de nuestros hijos.
Somos los que soñamos que bajamos al garaje a coger la moto para darnos una vuelta y que cuando nos despertamos bajamos al garaje a coger la moto para darnos una vuelta, porque uno no puede desperdiciar una premonición.
Somos los que preferimos un Scalextric a una Play y un Cine Exin a un DVD.
Somos los que podemos comprarnos un libro en húngaro (idioma del que lo ignoramos todo) porque en la página 112 sale una foto de no sé qué piloto de los 50 corriendo por un bosque magyar en una moto que no deja reconocer el blanco y negro (y aún tenemos pendiente la lengua de Tercero de Básica)
Somos los que nos extrañamos de que al tipo del banco le parezca raro que vayamos a pedirle un crédito para – este año fijo que sà – poder irnos a la Isla de Man después de perder el trabajo por decirle al jefe que si no nos da las vacaciones cuando queremos nos pensamos ir de todos modos.
Somos los que pensamos que igual no merece la pena parar a comer porque hace un dÃa ideal para ir en moto.
Somos los que no reservamos hotel porque asà tiene más gracia el viaje.
Somos los que no entendemos a los que viajan en autobús ni a los que compran en el Corte Inglés ni a los que dicen que los taxistas son majos.
Somos los que aún usamos cámara con carrete porque creemos que con las digitales se pierde la sorpresa.
Somos los que preferimos perdernos antes que preguntar.
Somos los que apostamos por el sentido de la anticipación de un mal tambor desechando la segura traición de un ABS.
Somos de los que nos sentimos más seguros apretando una tuerca que pulsando un botón.
Somos los que aún nos preguntamos porqué alguien se molestó en inventar el plástico si la madre naturaleza nos regala el caucho y el corcho.
Somos los que desconfiando de la policÃa buscamos siempre la información sobre la ruta en los clubs que brotan en los arcenes.
Somos los que aún leemos cómics antes de dormirnos (y nos siguen gustando)
Somos de los que pensamos que el blanco y negro es más elegante.
Somos los que buscamos la verdad a la vuelta del kilómetro 140 de no sé qué carretera mientras todos los demás se han ido a un bar a ver el partido o a votar a un colegio electoral o a recoger a las niñas al colegio.
Somos los que buscamos una pista forestal y si no una carretera comarcal y si no una provincial y si no una autonómica y si no una nacional, con tal de esquivar la autovÃa.
Somos los que por las noches rezamos nuestras oraciones por los policÃas para que recapaciten, vean la luz y monten una mercerÃa.
Somos los que aún creemos en Dios y sabemos que pilota una Norton.
Somos los que, cuando morimos y si somos buenos, nos vamos al cielo del Tourist Trophy con pase de Paddock.
Somos los que aún creemos que detrás de alguna curva, si miras por encima del cuentavueltas que va anclado al manillar, el dÃa menos pensado puedes ver la felicidad.
Esos somos los miembros de la Sociedad para la Preservación de la Vida Motociclista. ¿Lo vas pillando?